Con el tiempo, todos nos volvemos más exigentes. Y es que no es suficiente validar un modelo de negocio que se sostenga desde fases iniciales con su propio cash-flow, que tenga un equipo consolidado y que  aporte una solución innovadora a una necesidad real sino que, además, se valora que aporte un plus, una faceta social.

Hace unas semanas descubrí SmileBox, un e-commerce en formato suscripción para productos de alimentación, hogar e higiene personal donde el suscriptor puede elegir el contenido de su pack mensual. Fundada por cuatro chicos de Montgat y Alella, el proyecto que vio la luz la semana pasada y ha nacido desde el primer momento enfocada de forma bidireccional al contexto actual: de descuentos de hasta 70% en marcas de gran consumo y en el ámbito social, implementando proyectos de ayuda al cuarto mundo.

Bodegó Octubre

En el ágil proceso de alta, el suscriptor tiene la posibilidad de añadir a su cuota 0,10 € mensuales para ser donados a entidades como Cruz Roja Española, Banc dels Aliments, Banc de Recursos, Save the Children y otras entidades de ámbito más local que los propios suscriptores podrán escoger. Por otro lado, SmileBox, por su parte, dona 0,10 € por cada suscripción, esperando poder entregar, trimestralmente, alrededor de 3.000 unidades de material escolar a ese fin.

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Estoy preparando un post sobre la RSC en las pymes, pues no necesariamente las grandes sociedades cotizadas tienen un papel disidente en ayudar a la sociedad. Sin duda es necesario evangelizar a los emprendedores para que también ellos jueguen un papel importante en esta tarea ¡y deseo mucha suerte a proyectos como éste!

@ClaraLapiedra