Los que sufrimos de miopía, en mayor o menor medida, conocemos bien las inconveniencias de convivir con esta afectación todos los días de nuestra vida, a todas horas, vacaciones incluidas.  Y como yo, somos 9 millones de personas en España, es decir, la miopía tiene una prevalencia en nuestro país de un 20%.

Cansada de ir con las gafas a cuestas todo el día o con lentes de contacto, que a menudo provocan sequedad y no son aptas para trabajar frente a la pantalla de un ordenador, un día me cansé y pedí hora con mi oftalmólogo con la finalidad de terminar con esta incomodidad. Su respuesta me convenció para siempre: “Los tratamientos invasivos no son reversibles y la ciencia avanza demasiado rápido. Un ojo que haya sido intervenido, generalmente ya no es apto para otro tipo de intervención. Además, la miopía es una patología que con el tiempo suele aumentar en la mayoría de afectados. Por último, Clara, ¿no te has preguntado nunca por qué yo, siendo cirujano oftálmico, sigo llevando gafas?”.

IMG_0735-1Pues bien. Unos meses más tarde, durante mi segundo curso en el MBA de ESADE, debíamos desarrollar un plan de negocio. Los había realmente innovadores, pero en especial hubo uno que me llamó la atención: una solución que ofrecía lentillas nocturnas, para usar mientras duermes, que prolongan el efecto a lo largo de todo el día. Además, con la posibilidad de frenar la evolución de la misma. Les pregunté decididamente: ¿A qué esperáis a ponerlo en marcha? Sonrieron y confesaron que esa era su intención, aunque por un tiempo no supimos más de la idea.

La idea del proyecto partió de la esposa de uno de ellos, optometrista. Y la semana pasada nos dieron la noticia de que ya es una realidad; es más, ya puedes pedir hora para tu primera consulta en www.dtekta.es

Yo ya he pedido cita para esta solución no invasiva, más económica que la cirugía y apta para cualquier persona, por los escasos efectos secundarios.

Un proyecto nace con buena estrella cuando desde el primer momento ofrece una ventaja competitiva frente a la alternativa actual. En este caso, tanto si lo comparamos con llevar unas gafas o lentillas a cuestas durante todo el día como tratamientos quirúrgicos, sin duda lo es. Además, no significa sólo una solución a no ver, sino una cura, por el hecho de frenar el avance de esta patología y, además, apta para niños, que suelen ser los que más grado de miopía llegan a alcanzar a lo largo de su vida.

Por lo visto, el tratamiento no es tan innovador, ya que lleva años funcionando en muchos países (en especial China, donde la prevalencia de la miopía es superior a la media global) pero en nuestro país no ha tenido apenas repercusión y pocas personas realmente conocen la existencia de esta técnica (quizás debido al peso de los oftalmólogos y el hecho de que esta solución compite directamente con la cirugía ocular). Pero no dudo de que podrá mejorar la calidad de vida a muchas personas y que, con el boca oreja de la eficacia, van a llegar muy lejos.

@ClaraLapiedra