Hoy he llegado tarde a mi casa, como es habitual. No había descongelado nada y estaba realmente agotada. Tenía unos emails por responder y, como no existe el especial chasquido de dedos que nos enseñaban en Mary Poppins, nadie iba a cocinar por mí. Al entrar por la portería llaves en mano, abrí el buzón y me sorprendí a mí misma observando el folleto que me habían dejado: no era la clásica propaganda con el fondo granate, con demasiados mensajes. Lo que espero yo si voy a pedir una pizza es una solución, que me ahorren tiempo y decisiones. Tenía ante mí un diseño sobrio que daba como protagonista el producto: la pizza de forma apetitosa, con ingredientes especiales como alcachofas, albahaca fresca o jamón de jabugo.

Me permito la licencia de consumir pizza entre 3 y 4 veces al año. No más. Y raramente a domicilio. De hecho no soy capaz de recordar la última vez que lo hice. Pero esta semana he incrementado un poquito mi nivel de entrenamiento porque el domingo voy a participar en la Carrera de la Mujer. Así pues, ¡el folleto había llegado en la mejor semana!

Entendí que si el día perfecto existe, debían aceptar el pago con tarjeta a domicilio… y sí. Sólo por eso, sólo por ponerse en el lugar de una persona que pide pizza de forma improvisada porque se da cuenta tarde que no tenía cena en la nevera, ya les compraría todos los días.

Por último, me doy cuenta que de tanto leer los ingredientes me está entrando hambre. No suelo pedir pizza, como ya he comentado, pero sí comida a domicilio y raramente me tardan menos de 40 minutos. En este caso, tardarán 25 minutos, los justos 25 minutos que me han permitido escribir este post yque llamaran al timbre. Tengo ante mí una deliciosa pizza humeante que con su permiso, procedo a degustar. Sí, degustar. Porque han elevado a la categoría de apetitosa una pizza, añadiendo ingredientes sofisticados que raramente encontramos.

Pizza-MargaritaEn resumen: a pesar de que parezca que hay poco lugar para la innovación en un negocio de pizza a domicilio, el diseño sobrio con fotos dignas de un restaurante gurmet, el hecho de aceptar tarjetas de crédito y el tiempo de espera han sido la clave en mi decisión. Faltaría saber si esta campaña resulta más eficaz que el de otras pizzerías a domicilio y no tengo los datos para analizarlo, pero me gustaría saber cuáles serían los puntos críticos que os harían decidiros por pedir una pizza a domicilio. Ah, ¡y no volveré a decir que no creo en el buzoneo!

@ClaraLapiedra