Hoy toca un poco de autobombo, o no. O si. Porque de hecho no es mío pero como si lo fuera. Aquellos que tengáis como yo la suerte de vivir de cerca con algún investigador, me podréis entender. Hace años que mi hermano se dedica en cuerpo y alma a la biología. Como no podía ser de otra forma, en su inmersión total en este mundo es donde conoció a la que hoy es su mujer y mi cuñada, o mi otra hermana, como yo la suelo llamar. Ella forma parte de nuestras vidas desde hace 14 años aunque me da la sensación que ha estado allí siempre. MartaMeleEn todo este tiempo, nos han dado muchas alegrías, pero también les hemos visto trasnochar, sacrificar vacaciones y fines de semana constantemente, pasarse largas jornadas interminables leyendo tanto que a mi hermano le han puesto gafas (ella ya las traía de serie). Han ganado varios premios, tanto en el mundo científico como, en el caso de mi hermano, también de fotografía. Dos participaciones, dos primeros premios así que ahí, dice él, toca retirarse para no estropear la estadística. Me parece buena idea. por lo menos tiene talento más que sobrado para ser el retratista oficial de la familia y sacarle un gran partido a sus preciosos viajes, que son una de sus pasiones. Del resto de premios mejor no hago mención porque se van a enfadar un poco pero para esto está San Google, a quien nada se le escapa. Pero lo que hoy nos ocupa es el artículo que hoy publica Science donde ella, la Dra. Marta Melé Messeguer, aparece como primera firmante, junto con otros compañeros del Centre de Regulació Genòmica (CRG), liderados por el Dr. Roderic Guigó. Ha sido como un parto, ya que por tiempo, casi han sido nueve meses desde que el artículo fue aceptado, dos desde que fue confirmado. El artículo viene a explicar que han conseguido crear un banco de datos gigante con 1641 muestras de 43 tejidos de 175 individuos y han observado que las diferencias entre el genoma ofrecen una mayor o menor predisposición a sufrir ciertas enfermedades. Como Armstrong en 1.969, esto supone un pequeño paso para el hombre pero un gran paso para la humanidad y uno de los retos en el futuro de la medicina individualizada basada en la prevención. Hoy abriremos una botella de cava a su salud y brindaremos por Skype, si el wifi lo permite, ya que hasta hoy está presentando un poster en un congreso en Long Island (EEUU). Ahora ya no trabaja en el CRG, del que guarda grandes recuerdos y visita cada vez que viene a su ciudad desde Boston, donde residen en la actualidad. Desde su laboratorio de Harvard le han encargado ahora investigar sobre el ébola, volviendo a trabajar con primates como cuando participó en el proyecto que secuenció el genoma de nuestro Copito de Nieve, cuando trabajaba en el equipo del Dr. Tomàs Marquès. Aunque esto ya da para otro post entero el día que consiga una publicación tras haber lanzado los primeros resultados. Para aquellos curiosos, podéis leer el artículo entero aquí y, si entendéis más que las comas, ya es todo un logro. Digamos que para un investigador, conseguir un Science vendría a ser un reconocimiento equivalente a un Oscar para cualquier actor. Y en términos de una especie de ranking para investigadores, que es la red Research Gate, obtiene una posición muy relevante. En mi caso, aunque lejos, es un lujo contar con su opinión experta de forma inmediata cada vez que le mando noticias que voy leyendo, a palabras de buen entendedor y en un tono tan didáctico como riguroso. Para saber más martamele.com Otras menciones del mismo trabajo La Vanguardia Diari Ara El Mundo La Razón El País Universitat de Barcelona Diari de Girona El Confidencial