Ayer acudí a una interesante sesión con el Prof. José María de Areilza Carvajal en Esade sobre el estado de las negociaciones entre el acuerdo transatlántico de comercio e inversiones, más conocido como TTIP.

Siempre con datos del Prof. Areilza, el acuerdo mejoraría la competitividad de lo que es el área económica más integrada del mundo, que acapara el 50% del PIB mundial (700 mil millones de dólares en comercio). Hay quien habla de que el tratado aportaría un incremento del 2% del PIB en la UE, mientras otros aseguran que sería del 4% para los EEUU. En todo caso, no hay duda de que sería un acuerdo enormemente beneficioso sin precedentes.

EUUSbridgeShutteUna de los principales escollos es que, si bien EEUU apuesta por una integración de enfoque horizontal, la UE la prefiere sectorial. En cuanto a agricultura, por poner un ejemplo, supone intercambiar soja y trigo por quesos, vino y chocolate.

El tratado cuenta con bastantes detractores a estas alturas y, de hecho, el Caso Snowden ha puesto de manifiesto que en lo que a comunicación por la lucha antiterrorista se refiere, no había suficiente comunicación entre los EEUU y la UE.

Como resumen, podemos destacar 3 puntos:

– El tratado podría ver su rúbrica a mediados de 2016.

– Los alimentos modificados genéticamente quedan al margen del acuerdo.

– El acuerdo transatlántico es la antesala del transpacífico, que incluiría a varios países entre ellos China.

En el turno de preguntas, apareció una que me resultó interesante: la posibilidad de la paridad € – $, que compete en este caso al Banco Central Europeo y la Reserva Federal. No está previsto en este tratado pero contribuiría sin duda al estrechamiento entre exportaciones en ambos lados.