Trucos para ahorrar en los gastos domésticos

Cualquier ocasión es buena para ahorrar. En mi caso, nos hemos puesto seriamente a ello con el pretexto de la llegada de nuestros bebés, pero hay múltiples motivos más para hacerlo: cuando perdemos nuestro empleo, cuando queremos ahorrar para la entrada de un piso o simplemente, cuando nos damos cuenta que es importante revisar nuestro presupuesto familiar.

baby-piggy-bank-savings-posbEn casa somos de números. En especial, soy yo quien se encarga de analizar los gastos y presupuesto doméstico y, antes de decidir ser papás, ya hicimos números. No sólo para el primer hijo, sino sabiendo que queríamos tener dos, para ser una familia de cuatro. Quiero aclarar que no es el factor más importante, ni mucho menos, pero creemos que es necesario conocer bien todo lo que comporta la llegada de un bebé, los primeros meses, la guardería, hasta llegar a la escolarización, los extraescolares y los cursos de verano, ya sea aquí o en el extranjero.

Es precisamente tras este primer punto de hacer números cuando muchas parejas se dan cuenta de que tienen que pensar en buscar ingresos extra, en cambiar de piso o en hacer reformas en el mismo. En nuestro caso, por suerte, podíamos tirar adelante con nuestros trabajos y piso actuales… pero no con el coche. Teníamos un Mini, al cual le teníamos mucho aprecio, pero hubo que pensar en comprar un coche familiar, precisamente por eso de pensar ya con el chip familia de cuatro, a corto plazo.

Dicho esto, decidimos empezar por cosas sencillas, porque además del ahorro en sí, hay que añadir a la lista cosas que por simples que parezcan, nos ayudan a cambiar el chip y ponernos en “modo ahorro”. Empezamos enumenrando aquellas relacionadas con la llegada de un bebé y terminaremos con las más generales.

• Vender lo que no usamos. Empezando por el principio, desde que sepamos de la llegada de un próximo bebé, podemos empezar por liberar algo de espacio. En todas las casas del mundo hay cosas que no se usan (esto me hace recordar que debo comprar el libro La Magia del Orden, de Marie Kondo). Nosotros las pusimos en una bolsa grande, les hicimos fotos y las pusimos en Wallapop. No sólo se libera espacio, sino que por baratas que sean, al final de 20 en 20€ ¡es dinero que no tienes que sacar del cajero!

• Usar los productos de muestra para la bolsa del cochecito. En muchas farmacias, revistas, cursos preparto os habrán dado muestras de productos. En nuestro caso lo usamos para llenar la bolsa del cochecito: cambiador plegable de varios usos, cremita para el cambio de pañal, chupetes, pañales y alguna muestra de crema protectora solar.

• Ser previsor con los cambios de regalos. En este punto es probablemente donde mayor margen de mejora tuvimos entre el primer y el segundo bebé. Hemos cambiado muy poquitas cosas, pero la hora de cambiar algunos regalos que no nos van bien, de gente de compromiso o que tenemos repetidos, en lugar de limitarnos a pensar en algo que fuera de nuestro agrado conviene hacer inventario de todo lo que tenemos. A nuestro primer bebé le quedaron un montón de cosas por estrenar o puestas sólo durante una tarde. Así que el segundo, además de los nuevos regalos, tenía un  montón de ropa prácticamente nueva y otra por estrenar. Algunos cambios del segundo bebé los usamos para comprar ropa para el primero, ya que toda la vida habrá que ir comprando cosas nuevas para cuando crezcan. De esta forma lo van a usar los dos.

Aprovecha las listas de bebé. A nosotros no nos gusta dar los datos de una lista, pero esto es muy personal. La que hicimos, fue para nuestro propio consumo, para ir aglutinando las compras grandes (cochecito, bañera, sillita de coche, Babycook, etc.). es decir, cosas que teníamos que comprar igual, y los meses previos íbamos comprando poco a poco. Suelen incluirte un envío y la principal ventaja es que se acumula saldo. En nuestro caso, conseguimos unir casi la totalidad de la compra del capazo de nuestro Bugaboo Bee 3. Pero ojo, aseguraros de que los precios sean razonables, ya que algunos establecimientos son habitualmente más caros que en otros. En nuestro caso la hicimos en bitti.es, ya que por entonces era de las pocas que permitía acceder y gestionar la lista on-line de forma remota, desde casa y además tienen servicio telefónico en horario comercial y los consejos que nos dieron fueron impagables.

Racionalizar las compras. Si preguntas a todos los papás primerizos que tienes cerca, seguro que todos podrán decirte por lo menos un ítem que compraron y, visto el uso que le han dado, no volverían a comprar. Preguntad a vuestro alrededor, ya que no sólo es un desperdicio de espacio sino también de dinero desaprovechado. Además, hoy en día es muy común prestarnos piezas entre amigos, aquellas que están en buen estado y que van pasando de una familia a otra, como intercomunicadores, mueble cambiador o mantas de juegos.

• Visitas en casa. Sobre todo, hay que tener previsto que van a venir muchas visitas a casa durante las primeras semanas. Como van a ser seguidas, se puede aprovechar para comprar botellas de 2 litros de refrescos en lugar de latas o incluso optar por la opción saludable, la de elaborar limonada casera e incluso hornear unas magdalenas o galletas hechas por nosotros, de forma que nos duran 2-3 días y no tenemos que sacar un bizcocho empezado, que queda algo más feo. Hay quien guarda las cajas de bombones que no abrió en la clínica para el mismo fin.

• Pedir a domicilio o ejercer de chef en casa. Otro de los gastos que más hemos recortado es el de salir, especialmente para cenar en restaurantes, porque en hoteles para un fin de semana en familia, procuramos mantenerlo como modo de desconexión. De hecho, empezamos a recortar en cuanto nuestro primer bebé ya se empezaba a despertar en los traspasos del cochecito a la cuna (5-6 meses de edad) y le costaba volver a dormirse. Lo hemos cambiado por pedir comida a domicilio, que sale a la mitad que salir fuera (especialmente los viernes, en casa es sagrado) como por hacer recetas de los típicos libros que te compras en tiendas de decoración y regalo y que nunca habías puesto en práctica. ¡Ya tenemos algunas favoritas que hemos repetido! Tenemos pendiente hacernos de alguna empresa de comida a domicilio para ir acumulando puntos o descuentos y ya sería redondo.

• Pelis y reportajes en casa en lugar de cine. En cuanto al ocio también, algún día por semana intentamos ver alguna película ya que el cine es de los pocos lugares donde no podemos llevarnos a nuestros bebés, por más buenos que sean. Como nos acostumbramos desde el primer embarazo a cenar pronto y no ir a dormir más allá de las 22:30h, no podemos seguir las que dan por la tele. En nuestro caso, teníamos Apple TV y Netflix. Al final, en Apple TV tienes que pagar para comprar o alquilar una peli, así que hace mucho que no lo usamos. Ahora intentamos ver alguna peli de Netflix, aunque hay muchas menos, pero por lo menos viene incluida en la tarifa mensual de 9,99€ (vamos, poco más que una entrada de cine al mes) o incluso algún reportaje de Youtube, sobre temas de educación de niños, por ejemplo, aunque ya sabéis que los temas en Youtube son infinitos y suelen tardar algo menos de una hora, algo más incluyendo el cinefórum de después con mi marido.

• Llenar la cesta de la compra on-line. A la hora de hacer la compra, somos de los románticos que nos gusta ir a comprar los productos frescos al mercado, por aquello de cuidar el comercio de barrio y escuchar  las recomendaciones de quien te vende, de primera mano. Para el resto, vamos al súper. De todas formas, tanto para unos como los otros productos, es muy probable que encontremos opciones más económicas si compramos on-line. Yo hice la prueba cuando estaba de baja, aprovechando que me sobraba tiempo libre. Os recomiendo que vayáis llenando varias cestas en paralelo, con los mismos productos, y vayáis hasta el final, para ver si cobran el envío o se aplica promociones. Es probable que para los productos seleccionados en esa compra, haya variaciones considerables. Además, de nuevo se premia nuestra fidelización y probablemente vayamos recibiendo cupones de descuento para próximas compras. A partir de 49€ o 60€, dependiendo del súper on-line, es cuando el envío te sale gratis. Merece la pena tener un listado de compras recurrentes para rellenar el carrito.

• Escribir siempre la lista de la compra. Aunque parezca una tontería, no lo es. El hecho de ir al súper (físico u on-line) sin una lista de la compra previa, puede llevarnos a olvidarnos un montón de cosas o bien a comprar más de la cuenta buscando la inspiración y dejándonos seducir por lo que vemos. Producto a producto, al final puede dispararse el importe 30€ arriba o abajo fácil. Yo era la persona más antilistas que os podáis imaginar, pero me he dado cuenta de que el consejo funciona. Se hace pesado las primeras veces, pero luego ya casi de memoria nos acordamos de qué cosas debemos comprar todas las semanas (fruta, embutidos para el desayuno), qué cosas una vez al mes (leche, aceite) y qué otras muy de vez en cuanto (limpiacristales, sal de lavaplatos). Es más, lo suyo ya sería calcular los menús semanales, para evitar que se estropee comida fresca y pensar en platos suyos ingredientes sean más económicos. El clásico ejemplo: para hacer salmorejo necesitas un kilo de tomates (2€), un chorrito de aceite (0,40€), pan (150g de pan 0,60€), una pizca de sal (ni la cuento) y un chorrito de vinagre del blanco (0,10€ teniendo en cuenta que una botella no llega a 1€). En total suma unos 3€ y salen 4 raciones, mientras que si queremos pasta fresca o ensalada de salmón ahumado fácilmente nos saldrá el quintuple. Está bien poder comer de todo, claro que sí, pero es importante ser consciente que muchos días podemos bajar el presupuesto si nos • hemos planificado antes, a la hora de hacer la lista de la compra.

• Vaciar el fondo de la despensa y el congelador. ¡Que levante la mano quien no haya tenido que tirar nunca jamás productos caducados de la despensa! Es imperdonable, en muchos sentidos. Así que aprovechando que vamos a pasar más tiempo en casa, pre y postparto, conviene ir consumiendo (y reduciendo al máximo de ahora en adelante) los productos de nuestra despensa. Ídem con nuestro congelador, que no deja de ser una despensa con unos grados menos de temperatura.

• Gastos de suministros y seguros. Si tenéis ganas, y para ello hay que tener mucha paciencia, podéis aprovechar el tiempo que os permita la baja maternal y la paternal para revisar otro tipo de gastos domésticos, como la telefonía móvil, la línea ADSL o fibra, incluso la luz, el gas o los seguros. En nuestro caso conseguimos rebajar 20€ al mes en teléfono. No parece demasiado, pero con el IVA ya son unos 250-300€ anuales. En nuestro caso, esto nos da para llenar el depósito de gasolina para todo un año.

• Recuperar todos los potes que nos llevamos de los hoteles. Aprovechando que reformamos el aseo, fui recopilando en una bolsa todos los pequeños potecitos de jabón de hotel o de muestras. Si tenemos en cuenta que en cada uno da para un promedio de 3 duchas, para nosotros dos (los niños todavía usan jabón y champú para niños) yo creo que dará para unos meses sin comprar gel de ducha. ¡Ídem con los cepillos de dientes, por cierto!

Lo importante es tener la mente en modo ahorro en todo momento, cambiar el chip y además cuantificar el importe siempre que sea posible, para darnos cuenta de la equivalencia en lo cotidiano, desde 20€ de un pack de pañales hasta 300€ anuales que equivalen a casi un mes de guardería. Porque por poco que sea, os aseguro que todo suma.

Seguro que conocéis muchas otras formas de ahorrar que me he dejado, podéis comentarlos a continuación. ¡Me encantará poder seguir ahorrando de poco en poco! Y esto me hace recordar una célebre anécdota que cuenta que alguien acompañaba un día al Sr. Rockefeller por Manhattan. Éste realizó una llamada desde una cabina y recogió el centavo de cambio que le devolvió la máquina. Al preguntarle su acompañante, sorprendido por el hecho de recoger ese centavo siendo Rockefeller, éste le respondió “Precisamente. Si no me cuidara de estos centavos, no sería Rockefeller”.

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