El escándalo Gowex

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El escándalo de la startup que cotizaba en el MAB mostró cómo, en menos de una semana, se puede desmontar un castillo de naipes con una valoración de 1.400 millones de euros.

La firma Gotham City Research publicó un informe en que detalladamente demostraba que la acción real de Gowex no valía ni un céntimo. Esa madrugada, Jenaro García, el nombre propio que inundó la red durante los días siguientes, presentaba su dimisión irrevocable y lanzaba a través de Twitter un escaso mensaje a sus seguidores “Lo siento de todo corazón”. La mercantil, cuya cotización fue suspendida en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) no alcanzaba el 10% de los ingresos reportados, según Gotham. Las reacciones no se hicieron esperar y horas más tarde se anunciaba una querella contra la consultora, que por lo visto no iba tan mal desencaminada.
Gowex Jenaro Garcia
El Consejo de Administración de Bolsas y Mercados Españoles, el BME, estuvo analizando el caso durante semanas. Desconozco si hubo demanda por acción de responsabilidad por parte de un administrador confeso de haber manipulado las cuentas durante más de cuatro años, engañando así a múltiples accionistas que vieron sus ahorros esfumarse cual billetes en la hoguera.
Más allá del alcance y la explicación de la acción, es curioso que el ruido se enfocara en determinar quién hay detrás de Gotham. Sea quien fuere, la cuestión es cómo una mercantil salió airosa del due diligence necesario para acceder al MAB sin levantar ninguna sospecha, así como falsear sus cuentas sin que su correspondiente asesor registrado lo sospechara. O, por lo menos, callara hasta la fecha. ¿Qué credibilidad se le supone ahora a este organismo? ¿Qué hay que pensar de los numerosos premios cosechados por los fundadores?

Para los curiosos, por ahora todavía siguen disponibles las cuentas “oficiales” en la página de Gowex.
No entiendo cómo puede ser que, hace meses, Gotham advirtió que Gowex estaba advirtiendo a los inversores que el ayuntamiento de Nueva York iba a pagarles 7,5 millones de euros cuando la cifra apenas alcanzaba los 200 mil euros, como se encargó de desmentir el propio ayuntamiento. Pero allí quedó todo.
Espero que quede lo positivo de analizar con más rigor las empresas de nueva creación, de endurecer si cabe las medidas de acceso al MAB y que dejen de desviar la mirada hacia quién puede estar detrás de Gotham, pues se me ocurre una lista interminable de personas que tendrían sus intereses en sacar a relucir unas falsedades de similar tamaño.

Un Comentario

  • Muy buen artículo Clara,
    Personalmente creo que este tipo de situaciones, además de ser muy perjudiciales para la imagen de las startup en general, generan desconfiaza y recelo en los miles de posibles inversores que viendo este tipo de acciones poco transparentes, o peor aún, que se han intentado ocultar o desmentir por parte de un organismo oficial. No quiero pensar que este fiasco se haya mantenido durante un determinado tiempo por intereses creados (económicos, políticos,…) ni que los auditores que han realizado la due diligence hayan manipulado las cuentas de la empresa (todos recordamos no hace muchos años el lamentable caso de falseamiento de cuentas anuales en Enron ocurrido en octubre de 2001 y el cataclismo que ello generó en las grandes firmas de auditoría,… ).
    Por suerte, la mayoría de startups son empresas serias, formadas por personas cuyo espíritu emprendedor le lleva a dedicarse la mayor parte de su tiempo a conseguir lanzar la empresa al mercado y Gowex es una oveja negra que no tiene nada que ver con todos esos miles de emprendedores y autónomos que están luchando honesta y duramente cada día por sacar adelante sus startups, implantando innovaciones que contribuyan a mejorar nuestra sociedad y la competitividad de nuestra economía. Puede ocurrir que una startup fracase, y ello forma parte del riesgo de la innovación y está claro también el riesgo que conllevan las startups sin un modelo de negocio sólido que tratan de sobrevivir a base de nuevas rondas de financiación, pero lo que no se justifica de ningún modo es el uso de prácticas fraudulentas para alargar la vida de un negocio fallido para seguir captando financiación.
    Solo espero que este caso sirva de ejemplo para reforzar el convencimiento general de en este país se requiere de una forma más consciente y profesional de hacer negocios, de gestionar la innovación de forma profesional y para ello adoptar las medidas necesarias que correspondan para evitar que se repitan casos como éste.

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