Networking para vergonzosos

Sesión de networking en formato colmena

Esta mañana he acudido a una sesión de networking convocada por Esade Alumni. El título era peculiar: The beehive networking experience (networking de colmena). Lo que no imaginé es que sería literal.

Me fijé en el perfil del ponente, Aharale Batonia, cosa que suelo hacer en estos casos, y a priori no me sonaba de nada. Como la hora me convenía y procuro mantenerme al día de todo lo sea networking, pensé que no tenía nada que perder y me apunté. Nos sentó a todos en una sala para explicar las reglas de juego, hicimos la actividad y volvimos al final de nuevo a la sala para las conclusiones de cierre.

Al principio me resultó difícil de entender la parte teórica, pero a la primera ronda de práctica quedó clarísimo. El formato es el siguiente: apuntas en una tarjeta algo que estés buscando, de forma anónima, sin importar quién eres ni qué haces. Sólo tienes que terminar la frase: “¿Conoces a alguien que…?” por ejemplo: ¿esté buscando un consultor retail? o ¿tenga relación con el mundo de la medicina oriental? o ¿tenga ganas de coemprender en el sector tech? Cuando todos tengan su pregunta escrita, se divide a los asistentes en grupos de 5 personas, equivalentes a 5 rondas, en que cada uno de los participantes (abeja trabajadora por turnos) leerá la tarjeta de un/a compañer@ (abeja reina) a los otros grupos y, en caso de que la respuesta sea sí, le entregarán una tarjeta que éste (abeja trabajadora) entregará a su compañer@ (abeja reina). Importante: dispone de un minuto y medio en total, con lo cual conviene correr para poder llegar a la totalidad de los otros grupos.

Conclusiones:

  1. Es curioso el hecho de ser un blind objective total, sin saber quién es la persona que tenemos al lado. Puede ser muchos perfiles pero lo que busca en ese momento puede ser algo muy específico para un proyecto en particular o, como era el caso, para cubrir una vacante en una empresa.
  2. Lo realmente innovador es que es otra persona quien “trabaja” por ti. Tú sólo escribes un propósito y te “llueven” unas tarjetas de las que después, de ti depende, puedas sacar más o menos rendimiento.
  3. Se me ocurren un montón de entornos compatibles para aplicarlo, por ejemplo dentro de una misma empresa o asociación. ¡Le daré una vuelta!

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